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Cuando una persona muere es natural sentir tristeza, mostrar dolor, y que los familiares y amigos se muestren comprensivos y nos ofrezcan su apoyo. Lamentablemente, no ocurre lo mismo cuando el fallecimiento es el de el perro con el que convivimos. Mucha gente considera el duelo inapropiado cuando quien se ha marchado era “sólo un perro”. Cualquiera que haya pasado por tan doloroso trance y al llegar a su puesto de trabajo con los ojos rojos y ojeras se haya encontrado con las burlas de sus compañeros de trabajo sabe a qué nos referimos. Y sabe que la pérdida de uno de nuestros perros es tan dolorosa como la de otro miembro de la familia.

 

Los perros nos ofrecen compañía, apoyo emocional, aceptación y amor incondicional. Todos los días de su vida que pasan con nosotros. Si entiende y acepta este vínculo entre humanos y perros ya ha dado el primer paso para superar el dolor de la pérdida de su perro: saber que es normal y “correcto” sufrir con la muerte de nuestro perro.

Conocer el proceso del duelo y buscar fórmulas para sobrellevarlo puede acercar el día en el que los recuerdos nos provoquen sonrisas en lugar de lágrimas.

El proceso de duelo es distinto en cada persona. Puede durar días o años. La psicología moderna ha establecido siete etapas en el duelo. Es importante tomarlas como una guía genérica ya que, insistimos, el proceso de duelo es individual.

 

Las siete etapas del duelo:

1 Shock y negación. Reacción de incredulidad ante la pérdida. Podemos en cierto modo negar la realidad para evitar el dolor. El shock proporciona una protección ante la sensación de sentirnos abrumados por la pérdida y tiempo para aceptarla progresivamente. Puede durar semanas.

 

2 Dolor y culpabilidad. Según va desapareciendo, el shock es reemplazado por sufrimiento y dolor. Incluso cuando sea muy agudo y nos parezca insoportable, es un paso inevitable; tratar de escapar mediante drogas o alcohol lo único que hará será retrasarlo. Al mismo tiempo, podemos sentir remordimientos y culpabilidad sobre lo que hicimos o dejamos de hacer o podríamos haber hecho por nuestro perro. Durante esta fase la vida nos puede parecer caótica y aterradora.

 

3 Ira y negociación. La frustración puede llevarnos a descargar nuestro enfado sobre alguien cercano, culpándole de la muerte de nuestro ser querido. Esta forma de sacar a la luz el dolor interno puede dañar gravemente nuestras relaciones.

 

4 Depresión, reflexión, soledad. Justo cuando sus amigos piensan que debería seguir con su vida, puede entrar en un período de triste reflexión. Es un grado normal en el duelo, asúmalo como tal, pese a la incomprensión de los demás. Durante esta etapa usted finalmente se da cuenta de la auténtica magnitud de su pérdida y se deprime. Puede buscar aislamiento, reflexionar sobre lo que hizo con su perro y concentrarse en sus recuerdos.

 

5 El giro hacia arriba. Comienza el ajuste a la vida sin su ser querido, con más calma y organización. Sus síntomas físicos se suavizan y la depresión comienza a disminuir.

 

6 Reconstrucción y actividad. Aumenta su actividad, su mente vuelve a funcionar y se encontrará solucionando problemas ocasionados por la muerte de su ser querido y reconstruyendo su vida sin él.

 

7 Aceptación y esperanza. Durante esta última etapa aprenderá a aceptar y a funcionar en la nueva realidad de su situación. Comenzará a hacer planes para el futuro y, quizá, en la posibilidad de incorporar un nuevo perro a su vida.

 

DUELO EN LA FAMILIA

Lamentablemente, la aceptación no trae consigo la felicidad inmediata. La tragedia de perder a un ser querido con el que se ha compartido cada día de su vida durante quizá 14-18 años, es una tristeza que permanecerá siempre en su corazón, aunque cada día será más soportable.

Si vivimos con otros perros deberemos prestarles especial atención, ya que ellos pasarán igualmente por un período de duelo. Pueden buscar al desaparecido, gemir, padecer letargo, o negarse a comer o beber. Será preciso vigilar esta situación, ya que podría ser precisa la intervención de un veterinario. Intente mantener la rutina con ellos, no descuidando los horarios, cuidados y paseos. Y deles cantidades extra de cariño, será bueno para ellos y para usted.



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