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Los celos también angustian a los perros

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Los celos también angustian a los perros

Los celos también corroen al mejor amigo del hombre. Lo acaba de demostrar un estudio dirigido por la psicóloga Cristine Harris, de la Universidad de California en San Diego.

La investigación fue motivada por los tres border collies de su padre, quienes mostraban un comportamiento agresivo entre ellos incluso cuando eran acariciados al mismo tiempo. El hallazgo probablemente no suponga una novedad para cualquiera que haya convivido con un perro, pero se trata de la primera prueba científica de una conducta celosa entre estos animales.

Muchos científicos afirman que los celos son exclusivos de los humanos por requerir una cognición muy compleja, pues surge cuando existe un “triángulo social” y un intruso amenaza a una relación importante.

Sin embargo, una investigación de la Universidad de Viena ya había comprobado que los perros sienten resentimiento, y ahora, de la mano del estudio de Harris, publicado en la revista PLOS ONE, llegan nuevas evidencias: su experimento ha demostrado que los perros sienten celos, aunque Harris reconoce que lo hacen de una manera más básica que las personas.

La psicóloga afirma que los resultados de su investigación desafían la idea de que los celos son una construcción social humana, mostrando que “los animales también padecen una fuerte angustia cada vez que un rival usurpa el afecto de un ser querido“, y aunque los investigadores “no podemos hablar de las experiencias subjetivas de los perros“, su comportamiento parece indicar que “están motivados por el objetivo de proteger una relación social importante“, declara Harris.

Experimento

Durante el experimento se observó a 36 perros en sus respectivos hogares mientras sus propietarios interactuaban con una serie de objetos. Se realizaron tres tipos de pruebas para comprobar si los comportamientos de los perros eran indicativos de celos o una reacción a la pérdida de atención del dueño.

Así, mientras los perros mostraban total indiferencia ante la lectura de un libro 3D para niños o ante la falta de atención, mostraron un cambio drástico de conducta cuando sus dueños acariciaban al peluche Faux-Fido y éste movía la cola y ladraba.

En este último caso los perros gruñían y se abrían paso entre ellos, intentando separarlos, llegando una cuarta parte de los sujetos a ladrar a Faux-Fido. Las mascotas también llegaron a sentirse celosos de un cubo con una cara pintada al que sus propietarios trataron como a un animal, aunque en menor medida.

 



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